¿Cómo afrontar un diagnóstico de cáncer?

¿Cómo afrontar un diagnóstico de cáncer?

Alrededor de 63 mil colombianos son diagnósticos con cáncer cada año. Según la Liga Colombiana Contra el Cáncer los tipos de cáncer más frecuentes son: de seno (13,1%), de próstata (12,5%), de colon (9%), de estómago (7,3%) y de pulmón (5,7%). ¿Qué esperar?

El Doctor. Edward T. Creagan, Oncólogo especialista de Mayo Clinic en Rochester (Minnesota), comparte algunos consejos importantes respecto a qué esperar y cómo afrontar el diagnóstico de esta enfermedad.

Primero, averigua el nombre del cáncer, el tamaño y la ubicación, dónde se originó y si se ha propagado. Averigua si se considera un cáncer de crecimiento lento o agresivo.

Pregunta cuáles son las opciones de tratamiento disponibles, la tasa de éxito de cada tratamiento y qué efectos secundarios puedes esperar con cada uno. Sin esa información, no podrás entender con exactitud el problema ni saber qué esperar del tratamiento.

Cuenta con un acompañante.

Ten presente que este es un momento de crisis personal y que probablemente no puedas retener nada de la información importante que te den. Por ello, es importante llevar un acompañante contigo, lleva a alguien confiable, que vele por tus intereses y que sea de tu agrado. Puede ser útil para ti contar con alguien que te ayude a ordenar la información y con quien puedas evaluar tus opciones.

Visita al menos una vez a un oncólogo

Depende del tipo de cáncer, del estado y de las opciones de tratamiento existentes puedes consultar un oncólogo o no. Hay muchos tipos de cáncer y no todos requieren de uno, por ejemplo, algunos tipos de cáncer pueden extirparse quirúrgicamente y casi no tienen probabilidad de recurrir, como el cáncer de células basales de la piel.

Ciertos tipos de cáncer los atienden mejor otros especialistas. Por ejemplo, los especialistas en tiroides tratan mejor determinados tumores tiroideos, porque atienden a pacientes con ese tipo de cáncer con mucha más frecuencia que los oncólogos.

Sin embargo, en la gran mayoría de los casos de cáncer, lo que se recomienda es al menos consultar una vez con un oncólogo para escuchar su opinión. Habla con tu médico para revisar el mejor especialista para tu tipo de cáncer.

Vale la pena buscar una segunda opinión

Siempre es razonable pedir una segunda opinión, piensa en pedir una cita en un centro oncológico especializado si no estás seguro de tu diagnóstico o tratamiento.

Si bien es razonable pedir una segunda opinión, no pierdas el tiempo visitando seis o siete centros oncológicos diferentes para ver a muchos médicos que probablemente te digan lo mismo. Si la primera y la segunda opinión son similares, probablemente no escuches nada diferente de los demás oncólogos.

Identifica que tu médico tenga estas cualidades

Que sepa escuchar. Es importante encontrar un médico que escuche tus inquietudes, porque te será más fácil hacerle preguntas.

Que pueda explicar. Quieres un médico que hable claro para que te explique en palabras comprensibles qué tienes, cuáles son las opciones de tratamiento y cuál es el pronóstico.

Que sepa entender. Busca esa sintonía entre el médico y tú, porque sin duda deseas un médico que te entienda. Si no hay sintonía, busca otro médico, porque, aunque este muy calificado, no te entenderás con esa persona.

Haz que la relación con tu médico sea de colaboración conjunta. En el tratamiento, la mejor relación es aquella en la que puedes hacer preguntas y participar en tu cuidado.

Analizar las alternativas de tratamiento

Cuando analices las diferentes alternativas de tratamiento con el médico, debes comprender que:

Los tratamientos evolucionan. Tradicionalmente, la cirugía ha sido el pilar del tratamiento para la mayoría de los tipos de cáncer. Sin embargo, la tendencia últimamente ha sido llevar a cabo cirugías menos extensas para tratar el cáncer.

Por ejemplo, hace una generación, el tratamiento para las mujeres con cáncer de mama era la mastectomía radical. Hoy en día, se conserva la mama en muchos casos y se extirpa solamente el tumor canceroso junto con un margen del tejido circundante; luego se administra radioterapia y, a veces, quimioterapia o tratamiento hormonal. La eficacia de este método es igual a la de las cirugías más extensas.

Las alternativas de tratamiento varían. Infórmate sobre la enfermedad y los métodos a los que comúnmente se recurre para tratarla. Algunos tipos de cáncer responden mejor a la radiación y otros, a la quimioterapia o a los tratamientos hormonales. Algunos requieren un tipo de terapia, a diferencia de otros que necesitan una combinación de tratamientos.

A veces, basta con la simple observación del cáncer, en lugar de proseguir con un tratamiento. Algunos tipos de cáncer presentan pocos síntomas o ninguno, causan pocos problemas y dolor mínimo o ningún dolor y hasta pueden permanecer inactivos durante largos períodos. En estos casos, el tratamiento no suele mejorar la calidad de vida.

Pregunta qué sucedería si no recibes ningún tratamiento y compara la respuesta con los resultados que obtendrías en caso de decidir realizarte el tratamiento.

Los tratamientos tienen efectos secundarios. Necesitas entender cuáles son los efectos secundarios y qué beneficios te ofrece el tratamiento frente a los objetivos discutidos con el médico. Luego, sopesa cuán dispuesto estás a tolerar los efectos secundarios para obtener esos beneficios.

Por ejemplo, si eres joven y tienes una enfermedad curable, es posible que estés dispuesto a tolerar a corto plazo efectos secundarios muy graves, a cambio de poder eliminar la enfermedad. Pero si tienes 85 años y padeces una enfermedad incurable, puede que no desees aceptar los efectos secundarios graves, si el objetivo es vivir solo un mes más o dos.

Los efectos secundarios de todos los tratamientos no son iguales

Cuando elijas un tratamiento, piensa en los posibles efectos secundarios, pero también ten en cuenta que la mayoría de ellos no son tan malos o son predecibles.

El médico puede darte un plan para evitar muchos efectos secundarios y, además, tratar o aliviar otros. En general, los efectos secundarios son reversibles y tu médico debe concentrarse en ayudarte a lidiar con ellos.

Pregúntale a tu médico qué puedes esperar:

– ¿Cuán mal te sentirás?
– ¿Cuánta energía tendrás durante el tratamiento?
– Si actualmente trabajas 50 horas por semana, ¿podrás trabajar la misma cantidad de tiempo durante el tratamiento? ¿Podrás, a lo mejor, trabajar 20 horas?

Necesitas saber la respuesta a estas preguntas y la decisión de continuar con el tratamiento es solamente tuya.

La función de tu familia y amigos

Aunque posiblemente tengan las mejores intenciones, a veces, los familiares y los amigos abruman con las investigaciones que hacen. Quizás se entusiasmen mucho y promuevan un tratamiento agresivo, cuando en realidad no entiendan bien los efectos secundarios ni los resultados.

No obstante, familiares y amigos desempeñan un papel fundamental en la supervivencia. Varios estudios han vinculado la supervivencia del cáncer con el contacto social, pero conoce tus límites y tómate un descanso si necesitas reorganizar tus ideas, recuerda que tu prioridad es mejorarte.

 

Tomado de: https://www.elespectador.com/

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